Carcinoma escamoso cutáneo

Carcinoma escamoso cutáneo

El carcinoma escamoso (de células escamosas) cutáneo es una neoplasia maligna que se origina en los queratinocitos epidérmicos. Está constituido por células que muestran grados variables de diferenciación. Pueden presentarse «in situ» o de forma infiltrante, con potencial metastásico.

Se origina en zonas de piel expuestas al sol (cara, labios, pabellones auriculares, brazos y tronco, principlamente), especialmente en pacientes mayores. La radiación ultravioleta es el factor etiológico más importante. También se asocian con radioterapia, quemaduras y exposición a  arsénico y otros cancerígenos. La infección por virus del papiloma humano y las úlceras de larga evolución también pueden jugar un papel en su desarrollo. Los pacientes que han recibido trasplante de órganos son especialmente susceptibles de desarrollar carcinomas escamosos cutáneos.

En caso de que se trate de tumores de pequeño tamaño pueden ser extirpados completamente  de forma inicial y deben ser estudiados en anatomía patológica para confirmar el diagnóstico y establecer el estado de los márgenes de resección. En tumores grandes se recomienda realizar una biopsia, confirmar el diagnóstico y en un segundo tiempo realizar la extirpación quirúrgica.

Anatomía patológica

Se observa proliferación de células de morfología escamosa, grandes,  con grados variables de formación de queratina, que infiltran la dermis y en ocasiones tejidos profundos. La morfología puede ser variable adoptando las células un aspecto de célula clara, en anillo de sello, pigmentada, basaloide o mostrar un aspecto acantolítico o fusocelular simulando un sarcoma o la variante pseudovascular  (pseudoangiomatosa), que simula angiosarcoma. Estas dos últimas variantes son más agresivas, con mayor riesgo de recaída local y metástasis.

Piel con carcinoma escamoso queratinizante.
Piel con carcinoma de células escamosas. H&E x20

En los casos con pobre diferenciación (no queratinizantes) es necesaria la confirmación con estudios inmunohistoquímicos  y demostrar la expresión de marcadores de célula epitelial como las citoqueratinas y de diferenciación escamosa como la p40, p63 o queratinas de alto peso molecular. En algunos casos puede observarse diferenciación neuroendocrina focal.

La OMS (2018) reconoce las siguientes variantes:

Queratoacantoma. Presenta crecimiento rápido y puede regresar de forma espontánea. Indistinguible de un carcinoma escamoso muy bien diferenciado. Se localizan preferentemente en la cara y dorso de las manos.

Carcinoma escamoso acantolítico. Con perdida de adhesión celular y creación de espacios pseudoglandulares. Puede simular metástasis de adenocarcinoma. Presenta un comportamiento más agresivo.

Carcinoma escamosos de células fusiformes. Constituido preferentemente por células fusiformes. Es una variante pobremente diferenciada y con peor pronóstico. Puede confundirse  con fibroxantoma atípico, melanoma fusocelular, sarcoma pleomórfico, leiomiosarcoma e incluso con linfoma de morfología sarcomatoide. La inmunohistoquímica es importante en estos casos.

Carcinoma escamoso de piel.
Carcinoma escamoso cutáneo. Infiltración del músculo erector del pelo por células escamosas atípicas. H&Ex200

Carcinoma escamoso verrucoso. Es una variante bien diferenciada de carcinoma escamoso. Puedes ser localmente agresivo pero con baja capacidad metastatizante. El tumor puede recidivar si se extirpa de forma incompleta.

Carcinoma escamoso de célula clara. Las células escamosas (al menos un 25% del componente celular) presentan citoplasma claro generalmente por acumulación de glucógeno . Puede originar problemas de diagnóstico  diferencial al patólogo con otras neoplasias con células claras

Variantes raras: metaplásico, linfoepitelioma-like, con diferenciación sarcomatoide, con células gigantes de tipo osteoclástico.

Carcinoma escamoso cutáneo
Cordones de células escamosas atípicas con formación de globos córneos y crecimiento infiltrativo entre los haces de colágeno dérmico.

Es importante que el patólogo valore en la pieza de resección, ademas del subtipo y grado de diferenciación, el espesor del tumor, el nivel de infiltración, si existe o no invasión vascular o perineural y el estado de los márgenes de resección. Debe diferenciarse de otros tumores cutáneos como el carcinoma basocelular, el fibrosarcoma atípico o el melanoma.

En general, si la escisión es completa,  el pronóstico es bueno, si bien existe riesgo de metástasis, principalmente en ganglios linfáticos regionales.

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